INTELIGENCIA EMOCIONAL: LA CLAVE DE LA FELICIDAD

Actualizado: jun 6

"El éxito en la edad adulta depende en un 80% de la Inteligencia Emocional" - Daniel Goleman



La primera vez que escuché el concepto de “inteligencia emocional” fue en 2014.

Hasta ese momento prácticamente solo conocía la inteligencia racional basada en el coeficiente intelectual. Y como me ocurría a mí, esa es la única inteligencia que conoce y valora la mayoría de las personas. De hecho, durante la etapa escolar a muchos nos han hecho tests de inteligencia en el que se evaluaban nuestras habilidades lógicas, lingüísticas, espaciales etc.


Como curiosidad, el primer test de inteligencia fue desarrollado en 1904 por Alfred Binet y Theodore Simon. Estos tests, aunque han ido evolucionando con el paso del tiempo, se han realizado desde entonces para medir la inteligencia de las personas, y durante mucho tiempo se ha asociado un coeficiente intelectual alto como sinónimo de éxito y triunfo.


Como digo, cuando mis hijos empezaron el colegio en 2014, escuché hablar de las “Inteligencias múltiples”, un concepto desarrollado por Howard Gardner (psicólogo e investigador de la Universidad de Harvard), basada en que todas las personas tenemos varias formas de inteligencia que agrupó estas en siete categorías:

● Inteligencia lógico-matemática

● Inteligencia lingüística-verbal

● Inteligencia visual-espacial

● Inteligencia corporal-cinestésica o corporal-kinestésica

● Inteligencia musical

● Inteligencia interpersonal

● Inteligencia intrapersonal


Todos poseemos estas inteligencias, más o menos desarrolladas. Por ejemplo hay personas que son excelentes en el campo de las matemáticas mientras que otras destacan por sus capacidades musicales. Empleamos las distintas inteligencias combinadas unas con otras en el día a día. La buena noticia es que...¡se pueden desarrollar!


A pesar de que durante nuestra etapa educativa trabajamos todas y cada una de ellas, las que más peso tienen y a las que más valor se les ha venido dando es a la inteligencia lógico-matemática y a la inteligencia lingüística-verbal. Sin embargo, Gardner ya señalaba que esas dos inteligencias no son suficientes para desenvolvernos en el día a día.

De los siete grupos que estableció Gardner, dos de ellos se refieren a la capacidad de comprender las emociones humanas: la Inteligencia Interpersonal y la Inteligencia Intrapersonal. Fue Daniel Goleman, psicólogo y antropólogo estadounidense, quien unificó ambas inteligencias en un único término: La Inteligencia Emocional.

Este término llegó a muchas personas gracias a la publicación en 1995 de su libro “La Inteligencia Emocional”.


La inteligencia emocional por tanto se puede definir como la capacidad de ser conscientes de nuestras emociones, sentimientos y pensamientos, ser capaz de gestionarlos de manera saludable, y de la capacidad para relacionarnos con los demás y establecer relaciones de calidad.


Yo empleo tres palabras para definirla: AUTOCONSCIENCIA, GESTIÓN Y EMPATÍA.


Las dos primeras tienen que ver con la relación que tenemos con nosotros mismos: soy consciente de mis emociones, sentimientos, pensamientos y gracias a ser consciente puedo gestionarlo. Cuando nos referimos a gestionar una emoción nos referimos a hacerlo de una manera saludable y alineada con la visión y el propósito que queremos para nuestra vida.


La empatía es una habilidad fundamental para construir nuestra relación con el mundo, nuestras relaciones con los demás. Además, practicar la empatía - que no es lo mismo que simpatía, en próximos artículos del blog entraremos más en profundidad en esta distinción - te permite enfocar, por ejemplo, los conflictos de una manera más neutral, más objetiva, no dando por supuesto ni tomándote los comentarios de otras personas o las situaciones que ocurran de manera personal.


En su libro "La Inteligencia Emocional", además de explicar en profundidad cómo trabaja nuestro cerebro en cuanto a las emociones y sentimientos, y su relación con nuestros pensamientos, Goleman explica el valor de poseer, desarrollar y trabajar la inteligencia emocional, hasta el punto de señalar que “el 80% del éxito en la edad adulta depende de la inteligencia emocional”.

El liderazgo sin ir más lejos, es una de las habilidades que destaca a unas personas sobre otras y es una de las consecuencias de poseer una alta inteligencia emocional.


Si te paras a pensarlo, seguro que conoces a alguna persona muy inteligente que no ha logrado el empleo que le gustaría, o que no ha establecido relaciones de calidad, o que no ha tenido éxito.


Del mismo modo, seguro que algunas de las personas que sí han tenido ese éxito, son personas que no brillaban especialmente por sus calificaciones en el colegio o en la universidad pero que sí han sabido cuidar y establecer relaciones.


Párate por un momento y toma consciencia de las emociones que puedes experimentar a lo largo del día: enfado, tristeza, cobardía, alegría, felicidad… Los resultados de manejarlas de una u otra forma influyen en tu autoestima, en tu satisfacción personal y en el modo en que los demás te ven.


Hay algunas personas que tienen de manera natural alta inteligencia emocional y otras personas que no. En cualquier caso, como decíamos, se puede trabajar y desarrollar. De hecho, el desarrollo de la inteligencia emocional es un hábito diario.

Es como prepararte para una prueba deportiva. No basta con ir un día al gimnasio, requiere trabajo diario, constancia, y parar de vez en cuando a verificar si tu entrenamiento te está dando los resultados que quieres o si por el contrario requieres rediseñar algún aspecto.


Trabajar el ser consciente es algo que requiere práctica, un día tras otro. ¿Alguna vez te ha ocurrido que has empezado a hablar con alguien y sin darte cuenta de repente estabas enfadado o enfadada y esa conversación se había convertido en una discusión? La autoconsciencia, es decir, el ser capaz de identificar que estás sintiendo o pensando, es la clave para empezar a desarrollar tu inteligencia emocional.


El coaching es uno de los mecanismos que te pueden ayudar a su desarrollo y mejora. La aplicación de la inteligencia emocional, junto con el desarrollo de otras herramientas y habilidades te va a llevar a tener una mayor autoestima, confianza en tí mismo o misma, mayor satisfacción personal y mayor optimismo. Todo ello repercutirá en cómo te ven los demás, y en la mejora de las relaciones con otras personas.


La Inteligencia Emocional llegó a mi vida en 2015. Hasta ese momento vivía en piloto automático, no tenía ni idea de su relevancia, ni de la forma en que la podía aplicar en el trabajo, ni de cómo hacerlo.


Afortunadamente cuando entré en el mundo del desarrollo personal, descubrí todo eso y mucho más: descubrí que las personas somos pura posibilidad, la posibilidad de elegir la vida que queremos, la posibilidad de inspirar a otras personas a ir a por sus sueños, la posibilidad de vivir cada segundo como si no hubiera otro. La posibilidad de ser quien queramos ser y de ser fuente para otras personas.

Sólo depende de cómo gestionamos nuestras emociones y nuestros pensamientos, de cómo cuidamos nuestra relación con nosotros mismos y con los demás

En Sé Leyenda, tanto en las sesiones de coaching como en nuestro programa Leyenda y en el resto de nuestras formaciones, trabajamos con la Inteligencia Emocional como base de todos nuestros procesos y herramientas.



Hasta aquí llegamos por hoy, con este resumen del origen y definición de este término al que cada vez se le da más importancia y valor, tanto en el ámbito profesional como personal.


En próximos artículos de nuestro blog continuaremos detallando de forma más específica la Inteligencia Emocional. Si tienes cualquier duda, o quieres comentar o añadir algo no dudes en hacerlo, bien por aquí por el blog, o a través de nuestras redes sociales o escribiéndonos un email a info@seleyenda.es


¡Muchas gracias por leernos!

Se Leyenda Liderazgo Coaching Madrid